diumenge, 3 de juny del 2018

No queda más que la frágil
promesa  de unas cenizas
esparcidas sobre la mesa de la
incertidumbre.
Mi felicidad cabe toda en esta mano,
mi felicidad y las estrellas, claro,
todo bajo el balcón de las anónimas
palabras y sus esclavos.
En el jardín de los espejos
el vacío se vuelve de carne y hueso
y ni siquiera sé si el silencio es la
muerte o solo es vértigo.
La luz se desliza, camino abajo,
a través de colinas y páramos
como si el paraíso estuviera
tan cerca, a mi lado.
El verbo, amigo y compañero,
marchitado por los excesos,
reparte sus huellas y se consume
prematuramente en carne viva.
No queda más que la entrañable
insistencia de la vida a pesar de la
verdad.

(Del libro "El perfil de las cenizas")

1 comentari:

E ntre la vida y el cielo hay una tierna provocación que siempre pregunta por ti. Dime, ¿son los ojos que buscabas?