dissabte, 21 de setembre del 2019

Pronuncio una palabra y
asesino el silencio,
me colgarán por ello.
Necesito saber dónde está la soledad.
A través de ella
renuncio a ser
un apéndice más.
Hoy no tienes por qué hacerme
compañía,
aunque sea el final del camino.
Cada día es como sentir de
nuevo
el vacío
abrazado al maldito domingo.
Solo juego a saber qué es la
verdad
pero
no hay árboles para tanta sombra.

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E ntre la vida y el cielo hay una tierna provocación que siempre pregunta por ti. Dime, ¿son los ojos que buscabas?