dissabte, 22 d’octubre del 2016

Trozos de la novela (cap. 1) Me dijo Pastora

"Intento desvelar el motivo de esta inquietud que me traspasa los huesos sin piedad. Hasta hoy mi vida había sido normal, sin sobresaltos, una existencia plácida. ¿Por qué me ha sucedido esto ahora? ¿Por qué siento esta obsesión por volver a ver a Pastora? Ciertamente esto es lo más cerca que he estado de la locura, yo, que siempre he sido un hombre cabal, sin excesos, acostumbrado a vivir tranquilamente. Estoy sorprendido de mi comportamiento. Si no puedo estar junto a ella, tengo la sensación de que todo se derrumbará a mi alrededor. No quiero estar preso de una idea, pero no puedo remediar que un pensamiento, que se ha vestido de fijación, sea el culpable de la destrucción de mi vida. Unos cuantos susurros transformados en palabras cabalgando por mi oído han transformado mi existencia de una manera tan brutal, que ni yo mismo me reconozco. Sinceramente, creo que este asunto está llegando a límites demasiado absurdos.


Hoy no tengo ganas de nada y mi ánimo empieza a flaquear. ¡Realmente es de locos! Esto no es normal.

Después de varios días vagando por la nada, donde mi existencia se ha apeado de la normalidad, finalmente he recibido noticias de ella. En el buzón había una postal en la que había un matasellos, pero está tan borroso, que no puedo saber desde dónde ha sido enviada. La postal dice: pronto recogerás flores conmigo, no te impacientes. Un frío helado ha penetrado desde mi boca hasta el estómago. No puedo casi respirar, mi saliva se ha hecho cemento y el aire se esfuerza por entrar en los pulmones. Me ahogo y, esto es lo más contradictorio, siento que empiezo a vivir, ahora, hoy."

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E ntre la vida y el cielo hay una tierna provocación que siempre pregunta por ti. Dime, ¿son los ojos que buscabas?