Detrás
del tiempo, yo, y el vértigo de
vivir.
Detrás
del mundo, un átomo
inmóvil.
Después
de ti, el primer
día.
Después
de todo, el último
beso.
Llevo
tu risa a hombros y el
universo
infinito en los
bolsillos.
Tal
vez ya no quede nada por
ver
ni oír
en
el breve paraíso de
los
días
felices.
Del libro "El perfil de las cenizas"